jueves, 14 de noviembre de 2013

Influencia posterior - Romanticismo.



La palabra vikingo comenzó a tener una connotación romántica hacia el siglo XVIII. De acuerdo con el escritor sueco Jan Guillou, el término vikingo lo popularizó, con connotaciones positivas, Erik Gustaf Geijer en el poema The Viking, escrito al comienzo del siglo XIX. La palabra se tomó como referencia romántica a los idealizados guerreros navales, que tuvieron poca realidad en la cultura vikinga histórica. El interés del Romanticismo en el Norte Antiguo tenía implicaciones políticas: pretendía servir como fuente de exaltación nacional basándose en el glorioso y bravo pasado, para darles a los suecos el coraje para retomar Finlandia en la Guerra Finlandesa, que había sido perdida en 1809 contra Rusia. La Sociedad Gauta, de la que Geijer era miembro, popularizó este mito. Otro autor con gran influencia en la percepción de los vikingos fue Esaias Tegnér, otro miembro de la Sociedad Geatish, que escribió una moderna versión de la saga Friðþjófs saga hins frœkna, muy popular en los países nórdicos, el Reino Unido y Alemania.

En el mundo anglosajón, el mundo vikingo, George Hicke, autor de Linguarum vett. septentrionalium thesaurus en 1703–05, fue el precursor de este interés por los vikingos. Durante el siglo XVIII, este entusiasmo aumentó, traduciéndose en numerosos poemas y sagas nórdicas e islandesas e iniciándose una búsqueda de restos vikingos en el país.

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