Como se ha comentado anteriormente, el parentesco entre germanos y escandinavos hizo al nacionalismo germano cultivar los mitos nórdicos. Durante la Alemania Nazi, el intento racista de idealización de los arios germanos llevó a recurrir también a los vikingos. Así, partidos fascistas europeos, como el noruego Nasjonal Samling, usaron símbolos vikingos en su propaganda.
Aunque Alemania no fue particularmente influida por los vikingos, también el Partido Nacional Socialista de Hitler se apropió de ellos: aunque no se declararon descendientes de los vikingos, los consideraron uno de los pueblos germanos (como atestiguan la mitología, la escritura rúnica, etc.) que su teoría hacía superiores. Mucha de la iconografía nacionalsocialista tergiversa por este motivo símbolos comunes a ambas culturas, como por ejemplo la Esvástica o el emblema de las SS. Hoy en día, los neonazis siguen usando como distintivo runas y otros signos vikingos entre su simbología nazi.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario